entrevista al Profesor Navarro de análisis de los argumentos de la crisis actual

Pregunta (P.) Una explicación que se da a la crisis actual es que los mercados financieros y sus agencias de valoración de bonos son los responsables de que los estados estén llevando a cabo estas medidas de enorme austeridad, supuestamente realizadas para calmar a los mercados que creen que los estados no podrán pagar su deuda. Una consecuencia de esta interpretación ampliamente extendida -incluso entre amplios sectores de las izquierdas- es que los recortes tan graves de gasto público social que se están realizando se deben a la necesidad de equilibrar los presupuestos de los Estados a fin de calmar a los mercados. Vd. ha sido crítico con esta interpretación. ¿Por qué?

Respuesta (R.) Por dos razones. Una, porque se despolitizan las causas de la crisis, sustituyendo las causas reales -que radican en las relaciones de poder existentes dentro de cada Estado y en la Unión Europea- por un determinismo en el que aparecen los mercados como entidades culpables, unos mercados distantes, extranjeros muchos de ellos –basados en Wall Street, en la City de Londres y en Frankfort- , que imponen estas políticas de austeridad. De ahí que este argumento sea utilizado por la mayoría de fuerzas políticas existentes en España. Los dos partidos mayoritarios en España que apoyan tales recortes lo utilizan constantemente. En este argumento, la culpa de los recortes la tienen otros, en otros países. No lo que ocurre en nuestro país. Y así desvían las responsabilidades a otros.

La otra razón por la que critico esta interpretación es porque es insuficiente. Tiene un elemento de verdad, pero no toda la verdad. La parte más importante se deja fuera. No son los mercados especulativos el problema. El problema es la indefensión de los Estados frente a la especulación de los mercados financieros, resultado de la manera como se construyó el euro. El bagaje intelectual que construyó el euro fue el neoliberalismo, que quería reducir el papel del Estado al máximo. Este bagaje intelectual es el que guió las decisiones políticas de como establecer el euro. Podría haberse establecido de otra manera, pero no, se escogió hacerlo de ésta. Lo mismo ocurre en cuanto a los recortes. Son decisiones políticas las que explican la naturaleza de los recortes.

(P.) ¿Cuáles son, pues, las decisiones que se han tomado que nos han llevado a esta situación?

(R.) Varias. Pero comencemos por las políticas de austeridad. Se nos dice, por ejemplo, que la congelación de las pensiones se debe a la presión de los mercados financieros. Ello no es cierto. Los mercados no dicen que hay que congelar las pensiones para ahorrar 1.200 millones de euros, o reducir 600 millones para los servicios domiciliarios para las personas con dependencias. Lo que dicen –cada vez menos porque lo que ahora dicen es que lo que les preocupa más es el estancamiento económico de los países endeudados- es que hay que bajar el déficit público. Y hay otras maneras de recortar el déficit que congelando las pensiones.

(P.) ¿Tales como?

(R.) Reducir los gastos de equipamiento militar o de ayuda a la Iglesia o, mucho más importante, revertir las enormes rebajas fiscales que los gobiernos Aznar y Zapatero, con la ayuda de CiU han estado haciendo. Las personas con 300.000 euros al año han visto reducir sus impuestos de 1995 hasta 2007, inicio de la crisis, un 37%. La mayoría de la población trabajadora recibió una rebaja de sólo un 1.2%. Y otra fuente de ingresos que hubiera hecho innecesarios los recortes, hubiera sido la eliminación del fraude fiscal, el cual está muy concentrado en las rentas superiores y en las rentas del capital.

(P.) Los ricos y súper ricos no pagan impuestos. Incluso Aznar lo reconoció.

(R.) Según los técnicos del Ministerio de Hacienda del Estado español, el 74% del fraude fiscal está concentrado en las grandes familias, en las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año, y en la banca. Si pagaran al Estado lo que deben pagar, éste ingresaría 44.000 millones de euros.

(P.) Usted en su artículo “la Reforma Fiscal”, publicado en la revista SISTEMA DIGITAL, detalla políticas alternativas a los recortes.

(R.) Sí. Y pronto aparecerá un libro escrito con Juan Torres y Alberto Garzón, en el que expandimos estas alternativas.

(P.) ¿Y cómo explica que estas alternativas no se discutan?

(R.) Porque hay casi una dictadura mediática en este país. La mayoría de los medios de información de mayor difusión del país transmiten una ideología neoliberal que promueve esta visión tan generalizada de que no hay otra manera de reducir el déficit y la deuda pública que disminuyendo el estado del bienestar. Es abusivo el dominio neoliberal. Yo he vivido en varios países en mi largo exilio y en ninguno de ellos la diversidad de sensibilidades económicas es tan limitada como en España. El dominio del neoliberalismo en los medios de mayor difusión, tanto privados como públicos, es casi absoluto. Aquí en Catalunya, el sesgo neoliberal domina los espacios económicos, no sólo en la prensa y televisión privadas, sino también en Catalunya Ràdio y TV3

(P.) Vd. ha sido también muy crítico con la política de establecer un equilibrio presupuestario reduciendo el déficit a cero o casi cero.

(R.) Sí. Por varias razones. La más importante es que en España esto está significando ya, y significará todavía más, que la reducción del déficit se haga a base de la disminución del Estado del Bienestar. La otra alternativa para reducir el déficit, la subida de impuestos de las rentas superiores y de las rentas del capital, no ocurrirá, debido al enorme poder que estos grupos tienen sobre el Estado. Y lo que está ocurriendo ahora es un ejemplo de ello. De ahí que yo esté en contra de la necesidad constitucional de alcanzar el déficit cero o casi cero. Esta medida se utilizará para mantener a España a la cola de la Europa Social, que es donde está ahora. El gasto público social por habitante en España es de los más bajos de la UE-15.

(P.) Volviendo a su tesis de que los mercados no son la causa del problema, afirma que los mercados financieros no son los responsables de que se hagan las políticas que se hacen. ¿Quién es, pues, responsable?

(R.) Permítame que haga un símil. Supóngase que una persona ha estado tomando un medicamento que elimina su resistencia inmunitaria y, como consecuencia, tiene neumonías cada dos por tres. Cada vez que existe una inclemencia del tiempo y va sin abrigo, coge una neumonía. La solución al problema no es que siempre vaya con abrigo. La solución es que deje de tomar la medicina que elimina su sistema inmunitario.

Pues algo semejante ocurre aquí. Al establecerse el euro, se eliminaron los instrumentos que los Estados tenían para protegerse frente a la especulación de los mercados financieros. Estos instrumentos eran la impresión de moneda y la compra de deuda pública. Cuando los mercados especulan con la deuda pública de un país, el Estado imprime dinero, compra su deuda pública y baja los intereses de su deuda pública. En los países de la Eurozona, los Estados no pueden hacer esto. El único que podría hacerlo es el BCE, pero no lo hace, en realidad lo tiene prohibido.

(P.) ¿Por qué?

(R.) Porque la banca es enormemente poderosa. El BCE no es un banco central. Es el lobby de la banca. Lo que hace el BCE es imprimir dinero y prestarlo a intereses bajísimos a la banca privada, pero no presta a los Estados ni compra deuda pública.

(P.) Pero lo ha hecho recientemente, en el caso de España e Italia.

(R.) Sí, pero a regañadientes, y con una bronca por parte de figuras del gobierno alemán próximas al Banco Central Alemán, el Bundesbank.

(P.) ¿Y por qué se estructuró la Eurozona de esta manera?

(R.) Como les dije anteriormente, era parte de un proyecto hegemonizado por el pensamiento neoliberal –que es el pensamiento promovido por la Banca y por la Gran Patronal- que quería reducir al máximo el papel del Estado.

(P.) ¿Y por qué querían disminuir el papel del Estado?

(R.) Para optimizar sus intereses. El capital financiero, por ejemplo, siempre ha deseado privatizar el Estado del Bienestar, tanto las pensiones, como los servicios públicos.

(P.) ¿Entonces, están utilizando la construcción del euro para desmantelar la Europa Social?

(R.) Exacto. Miren lo que está ocurriendo en Catalunya. Están desmantelando la sanidad pública bajo la dirección de un Consejero de Sanidad, que era, antes de ser Consejero, el jefe de la patronal privada sanitaria. Y todo ello bajo la excusa de que los mercados –y ahora añaden Bruselas- así lo exigen.

(P.) ¿Esto es lo que explica también la Reforma Constitucional y la Ley Orgánica Complementaria?

(R.) Sí. En realidad, en Catalunya, CiU estaba planeando hacer algo semejante. Y les ha ido muy bien que el Estado central lo exigiera.

(P.) Merkel y Sarkozy y el BCE desean que todos los Estados incluyan en su Constitución tal medida.

(R.) Sí. Es un ataque frontal a la Europa Social. Lo que están pidiendo es semejante a que en EEUU, donde los estados han de tener un déficit cero -en gastos corrientes, pero no en inversiones- se eliminara el Gobierno Federal y el Banco Central, llamado Federal Reserve Board. Es absurdo desde el punto de vista económico. Uno de los centros de investigación económica más importante de EEUU, el Center for Economic and Policy Research, en Washington, lo ha definido como “un desastre”. Ni siquiera el Tea Party –que está pidiendo la enmienda de la Constitución de EEUU tal como han aprobado Zapatero y Rajoy- ha pedido la eliminación del Gobierno Federal del Federal Reserve Board. Éste imprime y compra deuda pública de los Estados. No así, como le he dicho antes, el Banco Central Europeo. El Gobierno Federal tiene un déficit de 9% y ayuda a los Estados con dificultades. Se está creando unos Estados Unidos (en realidad muy poco unidos) de Europa sin un gobierno federa. Lo que estamos viendo es el dominio del dogma neoliberal sobre la razón. Tal dogma es totalmente impermeable a los hechos y a los datos.

(P.) Pero parece que se están despertando de la necesidad de establecer algunas estructuras federales.

(R.) En teoría existen las estructuras políticas de carácter federal o federaloide. Existe un Parlamento Europeo (de escasa influencia política), una Comisión Europea (que vendría a ser el funcionariado de la Unión Europea) y el Consejo Europeo (que sería equivalente a la rama ejecutiva de la Unión Europea), pero no existe un gobierno económico ni fiscal. Sólo existe un gobierno monetario, que es prácticamente independiente, controlado primordialmente por la banca: el Banco Central Europeo.

Esta estructura está en una crisis profunda, que refleja la crisis del neoliberalismo, la ideología que diseñó la Unión Europea y el euro. Repito lo que he dicho en varias ocasiones. No es el euro, sino la manera en como se construyó el euro lo que nos ha llevado a esta enorme crisis. Es una crisis no sólo financiera y económica, sino también política. En realidad las causas políticas fueron determinantes.

(P.) ¿Cómo explica la crisis política de la Unión Europea y de la Eurozona?

(R.) Por la aplicación de las políticas neoliberales que se han estado desarrollando desde la creación de la Eurozona. La desregulación de los mercados financieros y de los mercados laborales, la reducción de la protección social y del Estado del Bienestar, la disminución de los salarios, entre otras medidas, han creado un enorme problema de la demanda, al disminuir la capacidad adquisitiva de la población. Detrás de la escasez de la demanda hay un dato de enorme importancia: las rentas del trabajo han ido disminuyendo en la mayoría de países de la Eurozona y de la UE.

Por otro lado, aquellas políticas neoliberales causaron un enorme crecimiento de las rentas del capital que, facilitadas por la desregulación financiera, invirtieron en actividades especulativas en lugar de hacerlo en actividades productivas. De ahí el colapso del sistema financiero.

La identificación de estas políticas con el establecimiento de la UE y de la Eurozona, explica la pérdida de popularidad de la Unión Europea. De hecho, los partidos liberales, mayores transmisores de la ideología neoliberal, han sido partidos muy minoritarios en Europa. La adopción de elementos importantes de esta ideología por los partidos socialdemócratas gobernantes ha causado su enorme descenso electoral. En menor grado ocurre también con los partidos conservadores de sensibilidad neoliberal. Véase el bajón dramático de popularidad del gobierno David Cameron en el Reino Unido.

(P.) Usted en sus clases, en la asignatura “Economía y democracia” siempre enfatiza el contexto político de lo económico, y al revés, la enorme importancia de las relaciones económicas en la configuración de las decisiones políticas.

(R.) Sí. Creo que, como decía uno de los economistas que me ha influenciado más, mi maestro Gunnar Myrdal, hay que darse cuenta de que el conocimiento disciplinario es limitado para entender la realidad. La realidad exige un conocimiento multidisciplinario. Un economista debe tener un conocimiento sólido de Historia y Ciencias Políticas y Sociales. Y viceversa, un científico de Ciencias Políticas y Sociales debe conocer bien Economía Política y la crisis actual es un ejemplo de ello. No puede entenderse, por ejemplo, la enorme crisis de los estados periféricos de la Eurozona sin entender su historia política, gobernados durante la mayoría del tiempo, desde la II Guerra Mundial, por fuerzas profundamente conservadoras responsables del enorme empobrecimiento de sus estados y de su endeudamiento.

(P.) Vd. es de los pocos que ha sido Catedrático de Economía Aplicada y también de Ciencias Políticas ¿Ha influenciado ello en su análisis?

(R.) Bueno, en el mundo estadounidense, donde he pasado casi cincuenta años, el área de Políticas Públicas es, por definición, multidisciplinaria. Es una mezcla de Economía Política y Ciencias Políticas y Sociales. Cuando yo me incorporé de nuevo, tras un largo exilio, a la Academia española, primero se me propuso como Catedrático Extraordinario de Economía Aplicada en la Universidad Complutense, y más tarde como Catedrático por oposición de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Más tarde me nombraron Catedrático Extraordinario de Ciencias Políticas en la Universidad Pompeu Fabra y, más tarde, por oposición de la misma materia en la misma Universidad, continuando siempre siendo profesor de Políticas Públicas de la Johns Hopkins University, que patrocina conjuntamente con la UPF el programa de Políticas Públicas y Sociales que yo dirijo. En terminología anglosajona, soy una mezcla de economista y politólogo.

(P.) No quisiéramos terminar sin agradecerle la gran participación que usted estimula en sus clases. Los estudiantes lo valoran mucho.

(R.) Es un placer para mí el facilitar los debates de los cuales aprendo muchísimo, tanto de aquellos con los que estoy de acuerdo como con los que estoy en desacuerdo.

* Realizada por estudiantes de Ciencias Políticas y Economía, de la Unversidad Pompeu Fabra. Transcripción de la entrevista realizada en el despacho del profesor Navarro en la UPF el 10.09.2011. El original es en catalán